A menos de 24 horas del lanzamiento mundial del iPhone 3G, de MobileMe y de la App Store, Internet es un hervidero de noticias, rumores y especulaciones sobre lo que Steve Jobs acaba de calificar en un periódico estadounidense como “el lanzamiento más grande de toda su vida”.
Grandes oportunidades de negocio esperan a los intrépidos que apuesten por esta nueva jugada magistral de Steve Jobs y los suyos. Existe un acuerdo de confidencialidad por el cual ningún desarrollador de aplicaciones para el iPhone puede publicitar sus programas hasta mañana, pero estoy convencido de que veremos aplicaciones y juegos espectaculares, que aprovechen las cualidades únicas del iPhone 3G.
Mientras las colas para adquirir los primeros iPhone 3G se forman en medio mundo, la gente coge vuelos a nueva Zelanda para ser los primeros en comprar y desmontar un iPhone 3G y la rumorología pronostica todo tipo de escenarios para las tarifas y el posible desabastecimiento de iPhones ante la gran demanda, hay algo que me ha parecido muy interesante destacar (gracias a MacRoumors):
Las instrucciones precisas para activar un iPhone 3G en la tienda obligan al empleado a abrir el packaging del iPhone, dárselo al cliente para que lo sopese unos instantes en sus manos y pedírselo de nuevo para proseguir con la activación. Esta sutil maniobra sólo puede proceder de Apple, maestra en generar ese halo de divinidad entorno a sus productos.
Por tanto, recordad, cuando mañana consigáis vuestro iPhone 3G, pensad en Steve Jobs en el momento en que el empleado os entregue el iPhone 3G por primera vez.
Estaremos alimentando el mito.


