Últimamente estoy bastante volcado en la evangelización de productos (dentro del proyecto TecnoAdicto.net), una actividad con un nombre un tanto curioso, pero que es de una gran sencillez: se trata de transmitir al mayor número de personas (del target adecuado) las bondades de un producto; eso sí, de una manera algo distinta.
La evangelización transmite de fondo un mensaje de marketing, pero lo hace de una manera no convencional, alejada del mensaje publicitario tradicional, ya que lo que persigue es apelar a las sensaciones, a las ventajas de un producto experimentadas en primera persona. En la evangelización se habla de “sensaciones” y no de “prestaciones” o “características” de los productos. Se hace a los demás partícipes de las experiencias personales positivas con algo, ya sea un producto, o una religión o creencia.
Permitidme esta definición de Evangelizar, en inglés y adaptada al presente:
Literally comes from the three words of ‘bringing good news’ and the marketing term justly draws from the religious sense, as consumers are literally driven by their beliefs in a product or service, which they preach in an attempt to convert others.

Es de sobra sabido que “el poder de la recomendación” es una de las armas de venta más poderosas y más codiciadas. Todos tenemos referentes entre nuestros conocidos, a los que preguntamos y escuchamos sus consejos de compra. Un evangelizador aspira a ganarse la confianza de su círculo, no a través del engaño ni del marketing barato, sino a través de una verdadera vocación de ayuda y consejo válido.