Empecemos la crónica con algunas reflexiones sobre el emprendimiento, realizadas tras el motivador viaje a Silicon Valley, la cuna de los más grandes emprendedores tecnológicos de este siglo:
Emprender no es un trabajo, no es un proyecto, ni siquiera una etapa de tu vida. Emprender es una actitud, un estado mental en el cual escuchamos de manera predominante al corazón en lugar de a la cabeza:
“Para alcanzar altas metas en la vida es preciso planificar, pero también desear;
es preciso no sólo actuar, sino también creer en que es posible llegar al destino”.
¿Cuál es el secreto para emprender?
Algunos afirman que para emprender es preciso ignorar la voz de aquellos que nos rodean y que nunca se atrevieron a hacerlo, ya que ahora nos conducen a preocuparnos por el futuro de la manera tradicional y nos cortan las alas.
Emprender es, por tanto, el arte de acallar la voz de otros y también la voz interior de la conciencia, un complejo mecanismo de defensa que, de manera sutil nos manipula para que escojamos la manera más racional -y por tanto segura- de asegurar nuestra subsistencia y la de nuestra línea familiar, minimizando riesgos, jugando según las reglas establecidas para el colectivo social. ¡Qué gran trampa!
¿Y cómo evitamos esta trampa?
Sencillo: poniendo la música bien alta para no escuchar esa voz de la conciencia, mientras cerramos filas entorno a nuestra idea, nuestro pequeño proyecto, para mimarlo, pero sobre todo para pasar el menor tiempo posible en contacto con esa gente que nos desalienta y nos tacha de locos, sin aportar nada.
El emprendedor es un loco, sí, pero un loco con una meta.
Como ya habrán escuchado alguna vez, el emprendedor sabe que para tener éxito, necesita un 10% de esa famosa inspiración, pero el 90% restante del secreto consiste en transpiración: sudor, esfuerzo, dedicación… Perseverancia. Estas son las enseñanzas que repiten, una y otra vez, como mantra, todos aquellos que han tenido éxito.
Señores lectores, actuales o futuros emprendedores, no se queden en los simples tópicos al leer estas líneas. Profundicen en el mensaje que hay tras estas palabras cuidadosamente elegidas: el objetivo es que cada uno aplique estos conceptos a su situación y reflexione sobre sus implicaciones:
¿Están dispuestos a emprender? Caso afirmativo, les animo a que sigan leyendo las reflexiones de los próximos días.





